CRAZY LITTLE THING CALLED LOVE

CRAZY LITTLE THING CALLED LOVE

Hay situaciones que cambian nuestras vidas por completo. Que nos hacen parar un momento porque cambian nuestra perspectiva del mundo como lo conocemos hasta ahora, o que nos fuerzan a hacerlo para cuidar de nosotros un tiempo.

No crean que esto es una historia triste... es de amor.

¿Recuerdan que a principios de mayo me estaba pasando, después de 5 meses de espera, a mi nuevo apartamento? Bueno, justo una semana antes de que empezáramos la mudanza, me di cuenta que estaba en embarazo... ¡SI! En medio de terminar la remodelación, tener que lidiar con una tropa de obreros que no entregaban nada a tiempo, tener que hacer dos trasteos (lo que teníamos en la bodega más lo del apartaestudio) y haber renunciado recientemente a mi trabajo... en medio de toda esa locura, me di cuenta que estaba esperando un bebé.

Al principio me sentía súper asustada. Siempre pensé que iba a ser mamá cuando cumpliera 35 y esos planes se adelantaron bastante (igual que siempre estuvo en mis planes casarme a los 30, pero también se adelantó eso bastante).

Me sentía asustada porque no estaba preparada, no era algo que hubiera estado buscando, y además, no importan cuánto pase el tiempo, yo me sigo sintiendo como si tuviera 20 años, así que pensaba ¡Estoy muy joven para ser mamá!

Bueno, volviendo al cambio de casa, pensé que sólo iba a estar ausente del blog un par de semanas, mientras organizaba todo en el apartamento, pero justo después de esas dos semanas, empezaron las nauseas, que déjenme decirles: son cosa seria. Nunca en mi vida me había sentido así de mal, ni siquiera en las peores gripas o después de bajarme de una montaña rusa.

La cabeza no te da para nada, ni siquiera para sentarte a leer una revista, ver televisión o revisar el celular... nada. Toda la comida que consumía normalmente y que me gustaba, me olía y me sabía feo. Las comidas dulces me ponían mal. Lo único que me daban ganas de comer era mango con mucho limón, arepa, empanadas, sancocho y chorizo... si, así como lo leen: los antojos más criollos. Y así estuve por casi dos meses, comiendo a medias y viviendo a medias. Hasta que llegó el milagro del segundo trimestre del embarazo, donde todos los males desaparecen y puedes volver a tener una vida normal. Y aquí estoy, por fin, volviendo a escribir para ustedes algo muy personal, acercándome al cuarto mes de embarazo, aún sin barriga, con un poco de gripa y con muchas ganas de mostrarles muchos looks lindos que les tengo preparados, miles de entrevistas con mujeres muy interesantes y acercándonos a Colombiamoda que empieza el martes de la próxima semana.

Bueno, espero que me perdonen esta larga ausencia pero fueron unas vacaciones medio obligadas y muchas, muchas gracias por aún leerme.

Fotos por Andrea Swarz

Makeup & Hair por Alex Sepúlveda

Camisa y vestido de Renata Lozano

Cartera de Ballen Pellettiere